Alcántara

Cuna de la Orden Militar de Alcántara y protectora del Puente Romano

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Alcántara fue una ciudad señorial con un extenso patrimonio. El nombre de Alcántara proviene del árabe y significa “el puente”. No es casualidad que sea conocida por este nombre ya que esta localidad cuenta con un magnífico puente romano sobre el río Tajo. Sin embargo, la localidad ya había estado habitada mucho antes, como lo demuestra el menhir del Cabezo, el Bronce de Alcántara o su conjunto megalítico formado por más de 50 dólmenes. En el Siglo XIII Alfonso IX de León arrebata la plaza a los árabes y durante la Edad Media ésta acoge la Orden Militar de Alcántara. Por este motivo, la localidad crece en importancia y esplendor, como muestra la arquitectura de esa época. Durante el siglo XVI numerosos habitantes de la localidad ocupan un lugar destacado en la exploración del continente americano.

El Puente Romano de Alcántara es uno de los símbolos del municipio. Levantado en el siglo II d.C. y magníficamente conservado gracias a las restauraciones, todavía hoy facilita la comunicación con la vecina Portugal. Fue declarado Monumento Nacional en el año 1924 y tiene una altura superior a los 70 metros. Su porte y excelente estado de conservación hacen que sea un lugar de obligada visita.

Conventual de San Benito - Alcántara

Curiosidad: Fue en Alcántara, concretamente en el Conventual de San Benito, donde el mariscal francés Junot se apoderó del recetario de los monjes para regalárselo a su mujer, quien internacionalizó la gastronomía extremeña al publicarlo como suyo. El nombre de algunas recetas evolucionó, como la del caldo ‘consumido’, que derivó en la palabra consomé. Otros nombres , en cambio, se respetaron y todavía hoy hacen referencia a la localidad, como la perdiz al modo de Alcántara.

Alcántara se encuentra en el corazón de la Reserva de la Biosfera Tajo Internacional, y acoge el Centro de Interpretación Parque Natural Tajo Internacional, donde está el Centro de Recepción de Visitantes. Un paseo por las calles de Alcántara, salpicadas de escudos nobiliarios, bastará para que te hagas una idea de su patrimonio y de su relevancia histórica. De todos sus monumentos, el Conventual de San Benito, declarado Monumento Nacional en 1914 y que fue la casa matriz de la Orden Militar de Alcántara, es uno de los más importantes. Contemplar su claustro gótico y su fachada exterior de estilo renacentista y conocida como la Galería de Carlos V, es una experiencia más que recomendable.

La Iglesia de San Pedro de Alcántara, el Convento de San Bartolomé (actualmente convertida en Hospedería Conventual), la Capilla de la Piedad (hoy parte de la Biblioteca Municipal), la Capilla de Nuestra Señora de los Remedios o el Barrio Judío es adentrarte en una de las villas históricas mejor conservadas de España.

No te puedes ir sin ver…

Desde el puente romano, en dirección a Piedras Albas, podemos detenernos en la cantera de Alcántara, un profundo foso que fue excavado para obtener rocas para la construcción de la presa, creando una zona húmeda artificial con escarpados cantiles.

Hermoso lago artificial, con aguas de manantiales aptas para el baño, donde algunas parejas de cigüeñas negras, buitres leonados y alimoches anidan en los escarpados riscos del lago.

Es uno de los pocos menhires conocidos de la Alta Extremadura y, tal vez, uno de los megalitos más antiguos de la región. Durante décadas permaneció tumbado, casi en el olvido. Afortunadamente, como parte de un trabajo de excavación iniciado en 2008 por los investigadores Primitiva Bueno y Rodrigo de Balbín, fue erigido de nuevo en el año 2015. Como otros monumentos de estas características, es enigmático, presenta grabados. El menhir del Cabezo es, sin duda, uno de los más bellos y espectaculares menhires de Extremadura.

Web Ciudad-dormida

Puente Romano de Alcántara

Construido y sufragado por varios pueblos lusitanos. Su obra debió iniciarse hacia el año 75 d.C., bajo la dirección de Cayo Julio Lacer, terminándose alrededor del 103 – 104 d.C., en época del emperador Trajano al que fue dedicado. El conjunto romano consta de tres elementos: puente, arco y templo. El puente tiene unas dimensiones de 194 metros de longitud, 8 metros de anchura y 71 metros de altura, incluido el arco. Su fábrica es de sillería granítica almohadillada. El Arco de Triunfo, en honor al sistema imperial romano, se almenó en tiempo del emperador Carlos V. El puente, clave para las comunicaciones, se vio sometido a destrucciones durante algunos enfrentamientos bélicos. A comienzos del siglo XIII, sufre la destrucción del primer arco de la orilla derecha. Según algunas investigaciones, pudo ser reparado ya antes del siglo XVI. La primera restauración documentada se produce en el siglo XVI siendo emperador Carlos V. Del antiguo sistema defensivo, el único elemento que se conserva actualmente es un torreón de pizarra y ladrillo llamado Torre del Oro. A principios del siglo XVIII, los enfrentamientos durante la Guerra de Sucesión provocaron importantes daños en el segundo arco de la margen derecha, que será restaurado en el reinado de Carlos III. Durante la dominación francesa volvió a destruirse el segundo arco de poniente. Provisionalmente se salvó el paso con maderas que fueron quemadas en 1836 durante las guerras carlistas. El 4 de febrero de 1860 se inauguró la restauración promovida por la Real Academia de la Historia, a cargo del ingeniero jefe Alejandro Millán y Sociats. Fue declarado Monumento Nacional el 13 de agosto de 1924.

Conventual de San Benito - Alcántara

La Orden de San Julián del Pereiro, fundada en 1176 en tierras portuguesas, pasó a denominarse Orden Militar de Alcántara en 1218. La Orden desempeñó un importante papel en la Reconquista, época en la que fue anexionando extensos territorios que le proporcionaron una relevante posición económica y militar. A comienzos del siglo XVI se concede el Real Privilegio para la construcción del nuevo edificio que será la matriz y sede de la Orden de Alcántara. Durante el reinado de los Reyes Católicos se inician las obras, cuya duración abarca desde 1505 hasta 1574, sucediéndose en la dirección diversos arquitectos, entre los que se encuentran Pedro de Larrea, al que corresponde la construcción (dentro del gótico final) del claustro y algunas dependencias que le rodean. Pedro de Ybarra, que trabaja en la segunda mitad del siglo XVI, dentro ya del plateresco, realiza la iglesia y la hospedería. En la fachada oriental, se encuentra la Galería de Carlos V, que perteneció a la hospedería del convento. Su estructura se divide en tres pisos, y se encuentra flanqueada por dos torres cilíndricas, una de ellas con el escudo de Carlos V y la otra con el escudo de Felipe II. La iglesia, inconclusa, dedicada a la Inmaculada Concepción, es de trazas renacentistas. Consta de tres naves con bóvedas de crucería nervada. Dos escudos de Carlos V presiden la nave central, las laterales se corresponden con las capillas de los Comendadores Diego de Santillán y Nicolás de Ovando. En el crucero, a un lado, se abre la Capilla del Comendador de Piedrabuena, Antonio Bravo de Jerez y, al otro, la sacristía con su original escalera de caracol. En el espacio, que fue antigua huerta del Convento, se construyó un auditorio que sirve como marco al Festival de Teatro Clásico de Alcántara.