Puente Romano de Alcántara

«Durará mientras dure el mundo»

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El Puente Romano de Alcántara, que ostenta el título de Monumento Nacional, está ubicado a unos 400 metros al norte de la población del mismo nombre, en la carretera que conduce a Portugal.

Este puente era clave para la comunicación de la vía Norba, la Vía de la Estrella que el norte de Lusitania con Emérita Augusta y con dos importantes arterias como la Vía de la Plata y la Vía de Lisboa a Braga.

Símbolo de Extremadura. Una obra que asombra al mundo por su destreza arquitectónica.

El puente romano más alto del mundo es tan impresionante, que en el s.XII el geógrafo musulmán Al-Idrisi dijo que era una de las maravillas del mundo. Construido hace casi dos milenios, «durará mientras dure el mundo»… como hizo grabar su constructor Cayo Julio Lacer «Pontemperpetui mansurum in saecula mundi».

Tiene una longitud de 197 metros sobre el Tajo. Está apoyado sobre cinco pilares de diferentes alturas que se adaptan al terreno. En el centro del puente, sobre el pilar central, se eleva un Arco del Triunfo de unos 13 metros de altura. Aunque ha sido modificado en varias ocasiones a lo largo de la historia, conserva algunas inscripciones, una dedicatoria al emperador Trajano y varias lápidas conmemorativas de diferentes reconstrucciones del puente.

Ubicación e ingeniería romana

El Puente de Alcántara se situaba en la calzada Emérita-Brácara que conformaba la red de calzadas romanas de Hispania. Sin embargo, esta impresionante obra de ingeniería no fue una obra pública pagada por el estado romano. En la antigua Roma los puentes, Opus Pontis, eran responsabilidad de una región. Por tanto, el Puente de Alcántara fue costeado por catorce municipios.

El lugar escogido para su construcción fue un tramo estrecho del Tajo, ya que la fuerza del caudal era menor. La gran verticalidad del puente se debe a que las crecidas del río son considerables. El imponente Puente de Alcántara se erigió, probablemente entre el 95 y el 105 d.C., obra del arquitecto romano Cayo Julio Lacer. El puente mide 197 metros y está apoyado sobre cinco pilares de diferentes alturas adaptados a la orografía del terreno. La anchura de sus dos arcos centrales sigue impresionando hoy día: unos 48 metros. Solamente dos de estos soportes están anclados en el río, por lo que, durante el estiaje quedan protegidos de la corriente el resto de apoyos. Esta es una de las razones que explica su óptima conservación.

La ingeniería romana muestra en el Puente de Alcántara su gran capacidad para construir infraestructuras perennes. El puente se asienta sobre unos sólidos pilares cubiertos por sillares almohadillados dispuestos a soga y tizón (se alternan por su lado más largo (soga) y otros por el más corto (tizón), una técnica después utilizada por los árabes), con unas dimensiones de 60 × 120 cm. El resultado es una obra armónica y precisa.

Puente de Alcántara y presa

Arco del triunfo

El Puente de Alcántara está coronado sobre el arco central con un Arco del Triunfo de 13 metros de altura. Mantiene de época romana una dedicatoria al emperador Trajano, siendo de épocas posteriores las almenas y escudos que coronan el arco, así como varias inscripciones relativas a las distintas reconstrucciones del puente en época de Carlos V e Isabel II. El puente cuenta con una altura total de 57 metros sin contar con el arco. La calzada posee una anchura de alrededor de 8 metros y hoy, todavía se puede circular y pasear por ella.

Parte de la historia

El nombre actual del Puente de Alcántara proviene de los árabes: Al-Qantarat, que significa ‘puente’. El primer y segundo arco, los más alejados de Alcántara fueron destruidos durante enfrentamientos bélicos. En concreto, a principios del siglo XIII, en plena Reconquista; en el ; siglo XVIII, durante la Guerra de Sucesión entre Felipe V y Carlos de Austria; y en la Guerra de la Independencia, en los primeros años del siglo XIX.

Su restauración más importante tuvo lugar durante el reinado de Isabel II, a mediados del siglo XIX, y posteriormente, en 1969, cuando la construcción de la presa de Alcántara dejó seco el cauce del río y se llevaron a cabo obras para consolidar los cimientos de los pilares centrales.

El Templete

A un lado del Puente encontramos un templete romano que cuenta con una inscripción en el dintel que contiene, junto a la dedicatoria al emperador Trajano y los dioses romuleos el nombre del arquitecto: Cayo Julio Lacer, y la leyenda: «Pontemperpetui mansurum in saecula mundi» (El puente que durará mientras dure el mundo).

Su material de construcción es la piedra y la cubierta está diseñada a dos vertientes. Además, posee dos columnas toscanas en la fachada y su interior presenta restos de una división interna en naos y pronaos. Al otro lado se encuentra la Torre del Oro, del siglo XV, construida para la recaudación de impuestos y la defensa del puente ante posibles ataques bélicos.

El puente de la espada

El municipio de Alcántara se estableció mucho después de la construcción del puente, ya durante la época visigoda bajo el topónimo “Oliva”. Después los árabes bautizaron a la ciudad como Kantara As-Saif, el Puente de la Espada.

Aunque no se sabe el por qué de este nombre, existen varias leyendas que hablan de la espada mágica Durandarte o de la espada del rey visigodo Don Rodrigo que los árabes colocaron encima del arco del triunfo.

Razones no faltan para visitar este mágico lugar plagado de historia, rodeado de naturaleza, y, a pocos metros de una de las joyas patrimoniales del Tajo Internacional, la ciudad de Alcántara.

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